jueves, 27 de noviembre de 2008

Las Redentoras

Venía en el colectivo desde la facultad a la oficina, y en la puerta nos regalan el diario El Argentino, donde encontré esta pequeña columna by Malizia que me pareció muy acertada, la comparto:



Las mujeres solemos tener la creencia de que nuestro amor va a obrar cambios en el otro. No el cualquier otro. En él, en nuestro hombre, pareja, marido, amante o novio. Seríamos como una Madre Teresa de las relaciones.
Como si al nacer nos hubieran puesto la capita de la Cruz Roja, y en nuestro moisés hubieran dejado un botiquín de primeros auxilios y la credencial de la Orden de las Redentoras.
Así empezamos relaciones con fe de que todo puede cambiar con nuestro amor. Reciente amor, atolondrado, ciego, juvenil, maduro, inconsciente o pasional. Y, por qué no, hasta pelotudo.
Las cosas que nos molesta, o que no nos gustan de tal o cual señor, serán borradas mágicamente con ternura y la constancia de estar junto a su lado brindándole cariño y comprensión. Algo así como esas pizarras magnéticas donde con solo mover algo se borra lo escrito.
Esas "cositas molestas" podremos sortearlas con la increíble fuerza de nuestro sentimiento. Y somos capaces de consumirnos en la hoguera de la espera de que esto pase.
Si notamos que bebe mas de lo normal, o si es muy protestón, nada cariñoso, mal humorado, obsesivo, sucio, vago y hasta mitómano, son detalles que al principio son lomos de burro, luego se convierten en picos difíciles de escalar. Y así pretendemos hacer lo imposible para que él cambie.
Pero nadie cambia por que otro lo desee, lo pida, lo suplique o lo imponga. Las personas no cambian, y si lo hacen es porque ellos quieren, y no porque nosotras queramos. Seguramente el que bebe seguirá bebiendo, y el que miente seguirá mintiendo. Y el que no es de dar caricias, no las dará.
En todo caso, algún cambio de nuestra actitud podría generar un cambio en el otro. Pero, también posiblemente no suceda nunca. Es mejor cuando la lista de las cosas que no nos gustan supera a las cosas que sí nos gustan, guardemos la capita, el maletín y digamos amablemente adiós, mientras arrojamos la credencial de redentora a la basura.

2 comentarios:

Vivian García Hermosi dijo...

che... no te hace acordar a alguien ese nick???

o soy yo la perseguida??

Bitácora de una conexión dijo...

... ???